Cada vez la influencia de los transgénicos se hace más fuerte en los mercados estadounidenses. A pesar de la controversia con respecto a la seguridad de las comidas modificadas genéticamente, este tipo de producto se sigue vendiendo en los supermercados y además no está etiquetada. La única manera de evitar las comidas transgénicas es comprar todo orgánico, pero para muchas personas esta opción no es económicamente viable. Afortunadamente, hay dos maneras de disminuir la necesidad de comprar alimentos transgénicos:
- Empieza un huerto urbano. Utilizando técnicas como la agricultura vertical, puedes cultivar unas cuantas cosas en tu patio o inclusive dentro de un departamento pequeño. Y si tienes algunos amigos que también quieren participar, pueden hacer una cooperativa para intercambiar lo que producen.
- Compra de un CSA. Los CSAs son fincas que venden directamente al consumidor. Tienen programas variados y puede ser la opción más económica para comprar alimentos frescos y orgánicos.

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